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domingo, 17 de noviembre de 2019

Constance Mayer…



Hola Chicas, un domingo más aquí estoy para contaros otra de esas historias fantásticas, desconocidas por muchos, y que pasan desapercibidas por la vida, hasta que una de repente se “ tropieza” con ellas, y se pregunta, porqué esta historia no es más conocida???; mi respuesta siempre es la misma, “ en un mundo de hombres las mujeres tenemos que hacer mucho ruido para que se nos tome en cuenta”…Constance fue una de esas mujeres.
Constance nació en 1775 en Francia, fue una pintora de retratos, temas alegóricos, miniaturas y obras de género, tuvo una carrera brillante, aunque muy amarga, también un amor verdadero pero qué acabó en tragedia…pero su historia no la escribió ningún Shakespeare.
La pequeña Constance era hija de un exitoso funcionario del gobierno Francés, ella pintaba escenas de género y retratos desde una edad temprana, a los 20 años empezó a adoptar un estilo de pinceladas más suaves y a realizar escenas sentimentales, pues había tenido unos buenos instructores, Joseph Benoît Suavée y Jean Baptiste Greuze.
Después de la Revolución Francesa, la sociedad se instaló en un estilo de vida más tranquilo en el que las pinturas en miniatura y los retratos, se hicieron muy populares.
Constance pintó retratos de mujeres y niños, escenas familiares, autorretratos y miniaturas de su padre, logrando así cierto grado de éxito.

Sensible al punto de vista de las mujeres artistas, Constance presentó su trabajo como estudiante de sus maestros antes nombrados, para que fuesen más aceptables para el público. También trabajó en el estudio de Jacques Louis David en 1801, y adoptó un estilo directo simple bajo su tutela, pero aún representaba escenas sentimentales. A partir de 1802, Conoció a Pierre Paul Prud´hon y comenzaron una tortuosa relación.
En muchos sentidos, había más como compañeros qué cómo amantes, habían expuesto en el salón y a diferencia de Prud´hon, ella había recibido una mejor educación en arte.
Prud´hon fue elegido para pintar un retrato a la emperatriz Josephine esposa del Emperador Napoleón, entonces la esposa del pintor en un ataque de celos, afirmó que este estaba teniendo una aventura con la emperatriz. La esposa de Prud´hon fue detenida en un asilo (un psiquiátrico donde pasó el resto de su vida, y milagro que no le cortasen la cabeza por decir tamaña temeridad). Entonces Prud´hon recibió la custodia de sus cinco hijos.
Tiempo después, el artista se “separó” de su esposa, y el emperador le dio un apartamento en la Sorbona, Napoleón que también le había comprado varias obras a Constance, también le dio una apartamento allí, así de esta manera desempeñó un papel cómo asistente de Prud´hon, crió a los cinco hijos de este y se convirtió en “su alumna” favorita.
Retrato de la Emperatriz -Prud´hon
Desde 1804, las obras de Constance y Prud´hon, tuvieron un gran reconocimiento, siendo los artistas elegidos por Napoleón, frecuentaban la corte imperial y recibían numerosos encargos.
En mayo de 1821 la esposa de Prud´hon murió, desde su lecho de muerte, hizo prometer a su marido que jamás volvería a casarse y el artista, acaso obligado por una fidelidad mortuoria o por piedad hacia la tranquilidad de la moribunda en el más allá, accedió al juramento.
Este hecho provocó una crisis en la vida de Constance, él, además negó reconocer su ayuda después de los muchos años que ella le había dedicado, como asistente, alumna, ama de llaves y amante… entonces ella cogiendo la navaja de afeitar del artista, se la pasó por la garganta (a ella, no al artista, lo que hubiese sido más acertado bajo mi punto de vista). Dicen que él se quedó un poco “tocado” muriendo dos años después en 1823.
Vivieron juntos, trabajaron juntos y están enterrados en la misma tumba del cementerio Pére Lachaise.


Como a menudo a pasado y aunque nos parezca mentira aún pasa, mujeres artistas que se asociaron con otros artistas masculinos más conocidos, se afirma que ella no produjo todo el trabajo que se le atribuye y debido a su larga y estrecha relación con Prud´hon, todavía no se sabe exactamente qué obras pintaron uno o el otro.
Todavía a día de hoy se alienta la sospecha y se difunde la infamia. La obra “The Sleep of Venus and Cupid” (el Sueño de Venus y Cupido) pintada por Constance Mayer en 1906, que es además una de las más conocidas, pertenece a la Wallace Collection inglesa, que anota desde su web que “la idea inicial del cuadro” es de Prud´hon, éste dejó la ejecución a su alumna y querida, la cual se limitó a imitar deliberadamente el estilo de su amante.
"The Sleep of Venus and Cupid”
Vamos unos graciosos estos entendidos en pintura, esto nos da la seguridad que los prejuicios no han cambiado absolutamente nada en doscientos años.
En 1812, cuando Constance Mayer presentó en público su cuadro “L´amour séduit l´innocence le plaisir l´entraîne le repentir suit” (El amor seduce a la inocencia, el placer lo derriba, el arrepentimiento sigue) un crítico escribió “una mujer debe limitar sus actos a pintar unas flores o a dibujar sobre el lienzo los rasgos de sus queridos padres. Ir más lejos es mostrar una naturaleza rebelde, es violar las leyes de la decencia”. Toma ya la frasecita del señor crítico del “Cromagnon”.
 “L´amour séduit l´innocence le plaisir l´entraîne le repentir suit”
Cómo os he dicho antes los pormenores de esta singular pareja de artistas merecen al menos una ópera de calado dramático (qué frase más absurda, por qué todas las óperas son dramáticas, pero queda bien).
Tras la muerte de Proud´hon, sus hijos (ingratos) borraron las huellas de Constance Mayer, que no tenía herederos (había dedicado su juventud a cuidar a esta panda de egoístas) lo hicieron literalmente, suprimiendo la firma de la mujer de los cuadros y los colocaron en el mercado atribuyéndose a su padre.
La Similitud de estilos, la pareja trabajó siempre en hermandad, en ocasiones el uno terminaba el cuadro que había comenzado el otro, y la segregación femenina hicieron el resto; Constance Mayer se convirtió en un fantasma.

Por eso su historia, merece ser leída, y recordada, sus cuadros admirados, y sobre todo la consideración  de todas las mujeres que luchamos día a día de una manera o de otra por qué nuestros logros sean incluidos en la historia.

Agradeceros nuevamente a las que semanalmente me seguís en estas locas historias de las que nadie habla, también los ánimos y las palabras de aliento que me habéis dedicado para mí incursión del martes en el quirófano, espero estar el domingo que viene y muchos otros para contaros otras historias locas… besos!!!

domingo, 27 de octubre de 2019

Mary Stevenson Cassatt




Hola chicas, un domingo más estoy entre vosotras para contaros una de esas historias que a mi al menos me parecen interesantes, de mujeres, que tuvieron que abrirse camino en un mundo casi en exclusiva para hombres, algunas lamentablemente olvidadas, otras al menos han logrado que sus frutos perduren hasta nuestros días, para deleite de todos.
Antes de comenzar, os tengo que dar las gracias por todo el apoyo recibido, por vuestros mensajes de aliento, por vuestro interés hacía mi estado de salud, que no está en su mejor momento ahora mismo… pero cómo me dicen que debo continuar, y hacer aquello que me haga feliz, pues yo sigo con mi patchwork, y también cómo no, aprendiendo y buscando historias interesantes para compartir…
Por ese afán de buscar siempre cosas sobre costura, bordado, patchwork etc. dí con unas imágenes de cuadros maravillosos, cual no sería mi asombro que leí en un artículo que dichos cuadros, habían estado por años dándole la autoría al también gran pintor Edgar Degas, pero no eran obra suya, sino de Mary Stevenson Cassat.

Young_Mother_Sewing_

Mary nació en Pensilvania, el 22 de mayo de 1844, pasó gran parte de su vida adulta en Francia, donde se educó como pintora y grabadora y donde forjó amistad con Edgar Degas, junto con él se incorporó al movimiento impresionista, este movimiento artístico, inicialmente definido para la pintura, se formó a partir del comentario despectivo de un crítico de arte Louis Leroy ante el cuadro “Sol Naciente” de Claude Monet. (Y es que hay gente que al meter la pata, crea movimientos “impresionantes”) a este grupo se unieron Camille Pissarro, Edgar Degas, Pierre Auguste Renoir, Paul Cézanne, Alfred Sisley y Berthe Morisot, vamos de lo mejorcito.

Claude Monet, Impression soleil levant, 1872-1873 (París, Museo Marmottan Monet). Cuadro al que debe su nombre el movimiento.
Bien, volviendo con Mary, ella pintaba principalmente imágenes de la vida social del momento y también de la vida privada, de la que se ve de “puertas hacia adentro”, con especial énfasis en los lazos entre madres e hijos.
Mary a sido descrita como una de las tres grandes damas del impresionismo, junto a Marie Bracquemond y Berthe Morisot, de las cuales, ya hablaré en otro momento que también las tengo en mente.

Mary, cómo ya he dicho antes nació en Allegheny City , Pensilvania, ahora Pittsburgh, en el lecho de una familia de clase media alta. Su padre fue un exitoso agente de bolsa, de ascendencia francesa., Por lo tanto la pequeña Mary, creció en un ambiente acomodado, en el que se consideraban los viajes como parte integral de la educación; pasó cinco años en Europa, y visitó importantes capitales como Londres, París y Berlín, durante esas estancias aprendió alemán y francés y tuvo sus primeras lecciones sobre arte y música.
Aunque su familia era opuesta a que se convirtiese en una artista profesional, Mary comenzó a estudiar pintura en al Pennsylvania Academy of the Fine Arts a los 15 años, parte de la preocupación de sus progenitores surgía de la constante exposición a ideas feministas poco comunes en aquella época y al comportamiento bohemio de algunos de sus compañeros varones.
A pesar de que el 20% de los estudiantes eran mujeres (ahora nos parece poco, pero para la época eran bastantes,) la mayoría aprendía como una habilidad social, cómo tocar el piano, o declamar poemas, pero Mary quería convertirlo en su carrera.
Continuó sus estudios desde 1861 hasta 1865. Durante la Guerra Civil Americana, impaciente con la lentitud en el aprendizaje y con la actitud condescendiente de los hombres de la Academia, decidió estudiar por su cuenta.
Antes de finalizar sus estudios, abandonó la academia, y tras unas “peleitas” con su padre, se trasladó a París en 1866, con su madre y amigos de la familia en calidad de “acompañantes”.

woman-sewing
Allí se encontró con que las mujeres aún no podían asistir a la École des Beaux-Art (Escuela de Bellas Artes), entonces Mary solicitó recibir clases particulares con maestros de la escuela. Completaba su formación artística con copias diarias en el Louvre, donde obtuvo el permiso requerido pues era necesario controlar a los “copistas”, por lo general mujeres con salarios bajos, que día a día llenaban el museo para pintar copias y venderlas (alguno tendrá cuadros que se crea que son originales, por la época y tal).
El museo también servía como lugar de encuentro social, para parisinos y estudiantes extranjeros, que como Mary, no tenían permitido asistir a los cafés donde la vanguardia socializaba.
Lydia Crocheting in the Garden at Marley 1880
Hacia el final de 1866, se unió a una clase de pintura impartida por Charles Joshua Chaplin, artista de género. En 1868, Mary estudió con el artista Thomas Couture, cuyos temas eran, en su mayoría, románticos y urbanos. En los viajes al campo solían dibujar la vida cotidiana al aire libre, sobre todo a campesinos ocupados en sus actividades diarias. En 1868, por primera vez, una de sus pinturas, A Mandoline Player, fue aceptada por el jurado de selección para el Salón de París.
the-mandolin-player
La escena del arte francés se encontraba en un proceso de cambio. Artistas radicales como Manet, trataban de romper con la tradición académica aceptada y los impresionistas estaban en sus años de formación. Mary Cassat por el contrario, continuó trabajando de la manera tradicional, presentando obras al Salón durante más de diez años, pero aumentando su frustración.


 Mary volvió a Altoona, Estados Unidos, a finales del verano de 1870, mientras la Guerra Franco-Prusiana comenzaba. Su padre continuaba resistiéndose a aceptar la vocación que había elegido y pagó por sus necesidades básicas, pero no sus materiales de arte. Mary logró colocar dos de sus pinturas en una galería en Nueva York, encontrando muchos admiradores, pero ningún comprador.
Desesperanzada viajó a Chicago para probar suerte, sin embargo perdió algunas de sus pinturas en el gran incendio de Chicago de 1871, poco después, su trabajo atrajo la atención del arzobispo de Pittsburgh, quien le pidió dos copias de Correggio en Parma, Italia, proporcionándole dinero suficiente para viajar y cubrir gastos.
Pocos meses después de su regreso a Europa, en otoño de 1871, la situación de Cassatt cambió, su pintura Two Women Throwing Flowers During Carnival fue recibida y comprada en el Salón de 1872. En Parma atrajo la atención del público y fue apoyada y alentada por la comunidad artística.

Después de terminar su encargo en Italia, Mary viajó a Madrid y Sevilla, donde pintó algunas obras basadas en diferentes temáticas españolas, entre ellas, Spanish Dancer Wearing a Lace Mantilla que ahora se puede admirar en el Smithsonian.


En 1874, tomó la decisión de establecer definitivamente su residencia en Francia, siguió criticando la política del Salón y el estilo tradicional que en el prevalecía, ella advertía que las obras pintadas por mujeres era tratadas, a menudo, con desprecio, a menos que la artista tuviera un “amigo” o “protector” en el jurado, y ella se negaba a coquetear con los miembros del jurado para ganarse su favor. Su cinismo creció cuando uno de los dos cuadros que presentó en 1875 fue rechazado por el jurado que, sin embargo, lo aceptó al año siguiente después de simplemente oscurecer el fondo.
En 1877 las dos pinturas que presentó al Salón fueron rechazadas y por primera vez en siete años no tenía obras expuestas en él. En este punto bajo de su carrera, Edgar Degas la invitó a mostrar sus obras a los impresionistas.
The-Young-Bride
Estos fueron llamados también “los radicales”, no proponían un manifiesto formal y variaba considerablemente en el tema y la técnica. Preferían la pintura al aire libre y la aplicación de colores puros no mezclados en la paleta a base de pinceladas sueltas, lo que permitiría al ojo combinar los resultados de una manera “ impresionista” o como me parece a mi “extraordinario”, llegaron a decir, que eran tan radicales, que estaban afectados por alguna enfermedad de los ojos hasta entonces desconocida; cuando Cassatt se unió a ellos ya contaban con un miembro femenino, Berthe Morisot, quien se convertiría en amiga y colega de Mary Cassatt.

 
Degas tuvo una influencia considerable en Cassatt. Mary llegó a ser extremadamente competente en el uso de colores al pastel, realizando, con el tiempo, muchas de sus obras más importantes con este medio. Degas también la introdujo en el grabado, del que era un maestro reconocido. Durante un tiempo trabajaron juntos y su dibujo lineal ganó fuerza bajo su tutela. Degas la mostró en una serie de grabados en sus visitas al Louvre.
Ella atesoraba su amistad, pero aprendió a no esperar demasiado de su naturaleza voluble y temperamental después de frustrarse un proyecto en el que estaban colaborado en ese momento: una revista dedicada al grabado, que fue abruptamente abandonada por Degas.
Francoise-In-Green,-Sewing
El estilo de Cassatt evolucionó y se fue alejando del impresionismo en busca de un enfoque más sencillo. Comenzó a exponer sus obras en galerías de Nueva York. Después de 1886, Mary se dejó identificar con cualquier movimiento de arte y experimentó con variedad de técnicas.

En 1893 pintó el mural “Mujer Moderna” en un extremo de la Galería de Honor del Edificio de la Mujer en la Exposición Mundial Colombina de Chicago. El mural se perdió con la demolición del edificio.
Bueno como veréis fue una mujer de mundo , polifacética y con un gran talento, abrirse paso a través de un universo, donde se ningunea cualquier acto que una mujer hiciese fuera de su status, como dama, madre, hermana, era considerado una aberración… estas mujeres con otras muchas lucharon día a día, unas con pinceles y lienzos, otras con papel y pluma, las que más con sus actos de cada día… fueron y son una gran lección para futuras generaciones, y dejándonos además unas joyas artísticas difíciles de superar.
Espero que como siempre os guste el tema, acordaros que mañana tenemos una hora más, y que por la tarde se hará de noche un poquito más pronto… un abrazote y besos para todas, gracias por estar ahí…


domingo, 20 de octubre de 2019

La Aguja; nuestra espada en la lucha.


La Aguja; nuestra espada en la lucha.



Hola chicas, una semana más os doy un poco la brasa con uno de mis escritos, hoy reivindicaciones y sobre todo por que tienen que ver con este maravilloso mundo de hilvanar historias y hacer punto con los hilos de la vida .
La relación del bordado y la costura respecto a la historia con las mujeres pone de manifiesto dos cosas importantes, se emplearon como herramientas para educarnos, indiscutible para las que tenemos cierta edad, recordamos una infancia de tardes sentadas entre mujeres de la familia y vecinas, cosiendo, bordando, tejiendo, remendando… pero cómo mujeres que somos, e inteligentes, con el tiempo las utilizamos como armas para luchar contra la opresión.
La semana pasada os puse unos ejemplos de grandes mujeres que bordaron banderas.
Años después, aquellas que pedían el Voto Femenino, y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, a las que se les conoce con el nombre de “sufragistas” (de pequeña os juro que pensaba que era un insulto), bien, estas heroínas, porqué no se las puede nombrar de otra manera, bordaron sus banderas, pancartas y estandartes con consignas que empleaban en sus protestas callejeras, por lo tanto estas prácticas textiles consideradas artesanales y domésticas que venían a reforzar el ideal de femineidad, fueron subvertidas por aquellas luchadoras y empleadas para atentar contra ese mismo ideal femenino.


No sé si os suena el término anglosajón, “Craftivism”, Viene a ser algo así como “El arte de protestar con aguja e hilo”.
En el año 2003, la escritora Betsy Greer utilizó esta palabra por primera vez para referirse a una forma de activismo que se ejerce mediante lo hecho a mano.
Hoy se recurre a ella para hablar de un movimiento que utiliza la aguja y el hilo para denunciar injusticias y crear conciencia en nuestra sociedad.
Puntada a puntada, el “Craftivism” pretende crear un mundo mejor. Es una forma muy contemporánea de entender la sociedad y alzar la voz con dos herramientas esenciales; aguja e hilo.

Por esta razón, aunque el Vínculo con la palabra y las Sufragistas es inexistente obviamente porqué hay más de cien años de diferencia, pero cómo ellas utilizaron en sus manifestaciones públicas elementos tejidos a mano de color violeta (color que hoy representa una serie de colectivos activistas por la paz, los derechos de la mujer etc...) tienen ese “vínculo especial y ellas fueron sin lugar a dudas las precursoras de este movimiento.

Una imagen icónica es la de Emmeline Pankhurst Goulden, con sus agujas e hilo entre rejas en la cárcel Holloway.



Aunque pasa el tiempo, hay circunstancias que no cambian, así a finales del siglo XX, las lanas, agujas e hilos vuelven a ser protagonistas de diferentes protestas por todo el mundo.
Nos remontamos a Chile, durante los años 1973-1990, un grupo de mujeres que denominaron “Las Arpilleristas”, recogieron el dolor y el enfado ante la situación dramática que vivía Chile, bajo la dictadura militar de Pinochet.
Sus bordados denunciaban la desaparición de cientos de miles de personas, que tuvieron que huir del país, o que fueron asesinadas. Violeta Parra, cantautora, pintora y bordadora, fue una de las mujeres que tejió algunos de estos tapices.


 Avanzamos hasta 1982, cuando se produjo una protesta masiva, conocida como Grennham Common, en la que participaron más de 30.000 mujeres cubriendo la valla de defensa de Reino Unido con múltiples objetos personales, piezas tejidas a mano, lanas y pancartas con mensajes que expresaban su rechazo contra las armas nucleares.


Tres años después en 1985, esta vez en los Estados Unidos de Norte América, se celebró “ The Pentagon Peace Ribbon” ( La cinta de Paz del Pentágono), este evento, consistió en crear una gran pancarta con diferentes materiales textiles, hechos a mano por hombres y mujeres, que recorrió el camino desde el Pentágono hasta Washintong D.C. Con motivo del 40 aniversario de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki por el lanzamiento de Bombas Atómicas.


 Ya en 2001, Bard Hunt creó el proyecto “Antipersonnel”, con numerosos elementos realizados en crochet para denunciar la existencia de las minas antipersona.

Entre 2003 y 2008, Cat Mazza promovió “The Nike Blanket Petition”. Con esta acción pretendía reclamar mejores condiciones laborales para los trabajadores de Nike y creó una pancarta de “Grannies” que colocó en una galería en Estambul, muy próxima a las instalaciones de la empresa. También organizó “Stich for Senate”, otra acción que consistió en tejer pasamontañas y enviarlos al Senado de los EE.UU, supongo yo que para llamarles “atracadores” “Secuestradores” o maleantes en general aunque subjetivamente.

En 2006, Marianne Jorgesen realizó una manta compuesta por 4.000 cuadrados rosas de 15x15 con la que cubrió un tanque para mostrar su rechazo a la guerra de Irak.



Hay tantas y tantas muestras de este concepto a lo largo y ancho de la tierra, y a través de nuestra historia reciente que tendría para escribir varios y contundentes artículos, pero como siempre, no quiero cansaros, así que termino con uno de los movimientos que más impacto me han causado en la actualidad.

“…Sobre un pedazo de tela sostenido por un par de aros, una anciana borda el nombre de Vanessa López Atilano, seguido por el número 2016…”

Este escueto mensaje bordado en un pañuelo con hilos de colores, no significan otra cosa que el nombre y el año en que esta mujer fue asesinada a golpes por su ex pareja. Una Víctima de feminicidio que asola Veracruz.

 Este bordado y muchos otros lamentablemente, forman parte del proyecto “Bordamos la Memoria” iniciado por Luz del Carmen Carrillo, una joven costurera y Aymé Hernández, estudiante de la licenciatura de Derecho en la ciudad de Xalapa; dos jóvenes que decidieron recordar a todas las mujeres en el estado de Veracruz, a través de la costura.



Quién les iba a decir a nuestras abuelas y nuestras madres, que en el siglo 21, las técnicas tradicionales, como el ganchillo ( crochet), el punto a dos agujas ( knitting), el macramé, y la experimentación con diferentes hilaturas revivirían una edad de oro.
Pese a que casi todas ellas, son casi tan antiguas como la propia humanidad, ahora salen del ámbito privado, para recuperar un espacio único a los ojos de todos.
Un espacio lleno de color donde diferentes grupos con los mismos intereses empiezan a elaborar piezas que a menudo están intrínsecamente relacionadas con el arte, como forma de expresión. Pero que no tienen un único autor, sino que son piezas colectivas realizadas a dos, cuatro, ocho, diez y más manos.
Todos tienen en común el mismo objetivo. Visibilizar lo invisible a los ojos y utilizar los tejidos, lanas, hilos y demás accesorios costuriles, como un medio de expresión.


Hasta la Semana que viene…

domingo, 29 de abril de 2018

El Código en el tejido de Punto II




Otra vez aquí, como os hablaba en mi anterior post, el código en el tejido de Punto, durante las dos Guerras mundiales, fue utilizado como espionaje…

Otra de las mujeres que usó el tricotado para ello, fue Elizabeth Bentley, (1908- 1963) una estadounidense que espió a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde se convirtió en informante mediante sus tejidos de punto, en los que transcribió información sobre los incipientes planes para las bombas B-“9 e información sobre la creación de aviones.


 Elizabeth Bentley

Sin embargo, al finalizar tanto la I Guerra Mundial como la Segunda, los gobiernos deseaban que las mujeres recuperarán sus tradicionales “roles” de abnegadas madres y esposas. A cambio, en los años que siguieron a la I Guerra Mundial, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en la mayoría de los países desarrollados. Claro que los gobiernos las obligaron a abandonar sus empleos y volver a sus hogares con el objeto de que hubiese trabajo para los soldados que volvían a reintegrarse a la vida civil, algo que no sentó bien y por lo que las mujeres protestaron activamente hasta el punto de que la prensa de la época las describe como “malas mujeres que no querían devolver sus empleos a los héroes de guerra” como veis, machismo puro y duro, vejación  y utilización y cuando no haces falta pues “ a tus labores, Mari”.



Su libertad política suponía una amenaza para la restitución de la “normalidad” así que los distintos gobiernos tomaron medidas para devolverlas al hogar, entre ellas promocionar el trágico final de muchas mujeres espías, cuyas violentas muertes se convirtieron en una especie de culto macabro que pretendía disuadir a las mujeres de espíritu libre de seguir “jugando” a ser independientes.
Muy del estilo medieval, sin duda alguna…



Uno de los casos que se mitificaron fue el de la espía Edith Cavell, cuya fama se debe menos a sus acciones reales que a las circunstancias de su muerte, y a cómo fueron aprovechadas por la propaganda de los “Aliados”. Cavell, inglesa residente en Bélgica permaneció en la Bruselas ocupada por los alemanes, proveyendo de escondite a los soldados aliados y ayudando a más de 200 de ellos a escapar hacia la neutral Holanda. Los alemanes descubrieron sus acciones en 1915 y la acusaron de espionaje y colaboración con el enemigo. Tras su arresto, ella confesó los delitos que se le imputaron, fue sentenciada a muerte y fusilada…Igual que Mata Hari, pero sin tanto glamour.

Edith Cavell
Los Aliados, rescataron su historia, (Que no a ella) y la convirtieron rápidamente en material de propaganda; una muestra de las atrocidades cometidas por los bárbaros alemanes. Y funcionó claro, como otras tantas historias propagandísticas… a si, la indignación estalló no sólo en Reino Unido, sino también en Francia y al otro lado del Atlántico. Se erigieron monumentos en su honor y hasta se bautizó una montaña en Canadá con su nombre. Sin embargo cabe recordar que por esos mismos días los franceses fusilaron a una enfermera alemana por ayudar a sus compatriotas a escapar de Francia y que el MI5 (Agencia de Inteligencia Británica) reveló que en efecto Cavell estaba espiando para los ingleses, por lo que las acusaciones de los alemanes resultaron ser ciertas. Algo, que tras la Guerra también se aprovechó para disuadir a las mujeres de “Jugar a la guerra y tomar decisiones propias en el futuro”… cambiaron el “Que viene el coco” por el “que vienen los alemanes, los rojos, o los que fuesen, para meter a las mujeres en casita, no salir, no trabajar, no opinar y convertirse en “criadas para todo”… 




Así es como en el imaginario colectivo se olvidó la figura de las espías tejedoras y se redujo el papel de las mujeres espías a mártires como Cavell o a seductoras como Mata Hari, a la que se le han atribuido calificativos como el de fría, egoísta, vengativa o capaz de provocar una atracción a los hombres prácticamente demoníaca. Es decir, seres erotizados y sin escrúpulos que por lo general no han estado muy bien vistos pues se han vinculado tradicionalmente al estereotipo de mujeres como seres de los que no te puedes fiar y que usan el sexo para conseguir cualquier propósito… Pobrecitos hombres, que penita me dan.


Pero, tal y como os he hablado, los distintos mitos de las mujeres espías no atienden a la realidad de tantas mujeres que pusieron en peligro su vida, y a veces la perdieron, sino que no de de ser la expresión de un miedo social extendido que ayudaba a dar una explicación a la naturaleza, en principio inexplicable, de los horrores de las dos Guerras Mundiales, y, ya de paso, nos dejaban de nuevo a las mujeres bien guardaditas en casa, tejiendo bufandas, sin nudos extraños.
Aunque la próxima vez, que estés en una sala de espera, un terminal de autobús, un parque y veas a una mujer de cualquier edad tejiendo, pregúntate, si estará espiando o simplemente es porqué adora tejer y no puede estar como decía mi madre “mano sobre mano”… gracias por seguirme, y gracias por vuestros comentarios, nos vemos pronto con más historias sobre tejidos, patchwork, crochet y todo lo que la imaginación nos prometa… Besotes!!!

viernes, 13 de abril de 2018

El Código en el tejido de Punto…



Hola Chicas, como lleváis este mes de abril, tan inusualmente lluvioso??? Muchas seguramente estaréis con vuestras labores ya sean de Patchwork, Crochet, o Punto…
Las que me conocéis sabéis mi empeño en indagar en la historia de todo aquello que me apasiona en la vida, y una de las cosas que a veces hago es ponerme con un par de agujas y tejer, mayormente nunca hago nada relevante, solamente que el sonido constante de las agujas chocando, tiene un extraño efecto sedante que me relaja.
A lo largo de la historia, en su mayoría las mujeres siempre han tejido de uno o de otro modo, gorros, bufandas, calcetines, mitones, mantas, ropa de bebé, etc.… últimamente como todo vuelve, han vuelto las “tejedoras” y “tejedores” pues aunque pueda parecer raro, hubo muchos hombres que tejieron y aún lo hacen.
Hoy quiero empezar por una historia que he encontrado hace poco y me ha conmovido especialmente y quiero haceros participe de ella, si es que no la conocéis ya.


Cuando leemos o vemos en el cine o por TV, historias de mujeres espías, siempre suelen ser el arquetipo de la “femme fatale” una especie de  Mata Hari, usando sus encantos y habilidades sexuales para obtener la información deseada, guapísimas, esculturales, con acento provocador, y que manejan  todo tipo de recursos y artilugios para sus tramas de espionaje.
Pero, lo cierto es que la mayoría de mujeres espías que participaron en las dos Guerra Mundiales, no encajan, ni de lejos en ese modelo ideal.

La verdad es que hubo mujeres, que con una apariencia totalmente anodina, conocieron y desarrollaron durante el tiempo de guerra un lenguaje en código a través de las posiciones de sus agujas de tejer. Mujeres ancianas tejiendo en lugares de escucha y codificando las misiones a través de sus puntadas, mujeres que escribían mensajes ocultos en los nudos del punto. Esta es una historia del idilio poco conocido entre el punto y el espionaje.

El arte de recopilar información en el tejido no es algo nuevo. Ya los Incas desarrollaron los Quipus (conjuntos de nudos de colores) como instrumento nemotécnico utilizado para la comunicación y también como un registro de expedientes de los gobernantes. Los Quipus consistían en uniones de cordones en forma de cadenas de distintos colores y con adornos como plumas y huesos, donde cada nudo situado en determinado lugar tenía un significado o mensaje distinto. Desafortunadamente, los pocos que aún se conservan aún no han sido descifrados por lo que se desconoce la información que realmente contienen.


Por lo general, las mujeres espías en territorios ocupados durante la I Guerra Mundial fueron contratadas para peligrosas tareas como conseguir información de los alemanes que ocupaban sus pueblos, cifrarlas y transmitirlas así como organizar redes clandestinas porque sus movimientos despertaban menos sospechas que los de sus colegas masculinos. Uno de los servicios de inteligencia más destacados fue “La Dame Blanche”, principal organización de resistencia en Bélgica cuyo personal era en gran parte femenino, y era reclutado sin tener en cuenta la clase social, o la edad (incluían tercera edad y menores).
Marthe Cnockaert Espía Belga 1914

Debido a que a las mujeres se las animaba a tejer calcetines, gorros y pasamontañas para los soldados durante los conflictos bélicos, como la Guerra Civil Americana, y las Guerras Mundiales, el trabajo de tejedora era una tapadera fácilmente utilizable para las mujeres espías.
En el libro Writing Secret Codes and Sending Hidden Messages, (Escribir códigos secretos y enviar mensajes ocultos). Sus autores aseguran que después de que el código Morse fuera inventado, (1830), pronto se dieron cuenta de que la cuerda y el hilo se adaptan bien a este código en el que un nudo de lazo ordinario equivaldría a un punto y un nudo en forma de ocho a un guión.
 
Portada de la revista LIFE noviembre 1941.
De esta manera y a pesar de no poseer apenas recursos ni tecnología, el uso del tejido fue un soporte ideal, ya que cada prenda de punto está realizada de diferentes combinaciones de sólo dos puntos; una puntada lisa parecida a una “v”, y una puntada similar a una línea horizontal. Así, al hacer una combinación específica de tejidos de punto y púas en un patrón predeterminado, las espías podrían pasar un pedazo de tejido personalizado y leer el mensaje secreto inserto en cualquier prenda (bufandas, gorros, calcetines).
Pero el arte del punto y el espionaje no es algo único de la I Guerra Mundial. En muchos casos, el hecho de ser una tejedora, incluso si no realizaba telas codificadas, era suficiente para reunir información, y esta tradición continuó décadas después durante la Segunda Guerra Mundial.

En Bélgica se contrataban mujeres para tejer en los andenes, y avisar con sus tejidos del paso de las tropas por dichas vías. Esto condujo a la prohibición de la Oficina de Censura de patrones de tricotado, pues el tejido usado por la Resistencia Belga, durante el conflicto bélico, incluía el lanzamiento de una puntada con forma de agujero por cada tren que pasaba ayudando así a dicha resistencia a seguir la logística de sus enemigos.
Estas mujeres comunes haciendo cosas cotidianas, constituyeron una gran ayuda a los agentes de Inteligencia Secreta… Una de ellas Fue Madame Levengle, una mujer que se sentaba frente a su ventana tejiendo, mientras que con sus talones iba golpeando el suelo para mandar señales a los niños que se encontraban el la habitación de abajo, sus hijos fingiendo hacer los deberes, anotaban los códigos que les trasmitía su madre mientras que un mariscal alemán se quedaba en su casa.
En un tiempo en el que cualquiera vecino o amigo podía delatarte, las mujeres emplearon su inteligencia y astucia para simular que continuaban con sus vidas cotidianas, al mismo tiempo que comunicaban sus mensajes secretos con la esperanza de poner fin a la guerra.


Otra de aquellas heroínas fue Phyllis Latour Doyle, agente secreto de Gran Bretaña, pasó años de contienda recopilando información en sus prendas de punto. Doyle se lanzó en paracaídas sobre Normandía, ocupada por los nazis en 1944 y se hizo pasar por una vendedora de jabón francesa, ofreciendo su mercancía a los soldados alemanes. Así sus madejas fueron poco a poco llenándose de secretos anudados que después se descifrarían con Morse.
Doyle secretamente transmitió 135 mensajes codificados a los militares británicos antes de la liberación de Francia. Se trataba de una valiosa información sobre las posiciones de tropas, que se utilizó para ayudar a las fuerzas aliadas a prepararse para el desembarco de Normandía el día D, y durante la campaña militar posterior. Durante setenta años, sus contribuciones al esfuerzo bélico habían sido prácticamente ignoradas, a sido por fin, tras pasar los 93 años, que se le reconoció con el galardón de la  más alta distinción en Francia el Chevalier de la Legión de Honor.



Para las personas no versadas en el arte del punto, los patrones de los tejidos pueden parecer indescifrables, lo que para muchos de los responsables encargados de averiguar si un tejido contenía un mensaje o no, esta misión llegaba a desatar la paranoia con especular de lo que los patrones podrían significar…

Durante la 2 ª Guerra Mundial, la reina Isabel, la Reina Madre, celebró sesiones semanales de grupo de tejer en el Salón Azul del Palacio de Buckingham para aumentar la moral.
Hitler se refirió a ella como la mujer más peligrosa de Europa. ( The Fabric of Britain de la BBC )



Y aquí lo dejo por hoy, esta historia continuará, con más protagonistas… un abrazo para todas, gracias por estar a mi lado y espero que vuestras manos no paren nunca de tejer, coser, crucetear y crear…