domingo, 10 de noviembre de 2019

El Club de las Abejas…



Hola chicas, un domingo más con vosotras, pero no un domingo cualquiera, es 10 de noviembre y nos toca ir a votar, otra vez, no me imagino yo a nuestras antepasadas que tanto lucharon por ejercer este derecho, ir a votar cada seis meses, a este paso, vamos a ir al Colegio más que cuando éramos pequeñas, en fin, es la vida, yo reflexionar he reflexionado poco porque total , para cabrearme es tontería, así que “ al turrón” o sea a lo nuestro.
Hoy vamos a dar una vuelta por el mundo del arte pictórico, de los clubes de abejas, y del patchwork que tanto nos gusta.

Aquí en España de toda la vida, las mujeres sobre todo en verano se sentaban a la hora de la siesta, en la calle, a bordar, repasar ropa etc. chismorreaban y escuchaban las radionovelas, tengo recuerdos de infancia, enredando en las latas del Cola Cao que hacían la función de costureros, revolviendo entre los hilos, botones, cintas, encajes, el huevo de madera de zurcir los calcetines, las enormes agujas de coser los colchones…mientras el murmullo de las mujeres hablando de fulanita, que estaba otra vez “ en cinta” o del marido de menganita que le habían “pillado” con la hija de zutano y se había liado la de San Quintín, a todo esto si alguna intuía, que estábamos escuchando, decía aquello de “ Callaros, que hay ropa tendida”… el eco de las radionovelas resonaba entre los patios y las callejas, Lucecita, Simplemente María, Ama Rosa… hay que ver qué memoria tengo para algunas cosas y luego no me acuerdo ni lo que desayuné en la mañana… En fin que me disperso, aquí no había clubes de abejas como en Estados Unidos, ni recuerdo que nadie se juntasen para hacer la colcha de novia de nadie, cada novia se solía hacer su propio ajuar.

Un club de abejas, no es ni más ni menos que más de una mujer, haciendo una misma labor, principalmente una colcha, y si es de patchwork mejor…en la mayoría de los casos, una sola persona o varias, realizaban previamente el top, y luego dedicaban una jornada o dos a acolchar entre todas.
 Si se juntaban muchas pues se terminaba enseguida, si lo hacían dos o incluso una sola pues obviamente tardaban más…muchísimos artistas han plasmado en sus obras esta maravillosa práctica, llegando hasta nuestros días extraordinarias muestras de este arte familiar.
Uno de estos artistas fue Enoch Wood Perry (1831-1915) Boston, Massachusetts.

En el cuadro The Two Sewers (A Quilting Party), 1875, Aquí hago un receso, no se os ocurra traducir, The Two Sewers porque, literalmente son “dos alcantarillas”, que algunas veces con el inglés me entra una risa, que para qué.
Bien, en este magnífico y maravilloso cuadro, podemos apreciar a dos mujeres, una más joven y otra mayor, acolchando un top.
Si le enseñamos la imagen a alguien jovencillo, rápidamente nos dirá que la chica de la imagen, está hablando con un auricular o ajustándose unos audífonos, por el contrario, lo que la joven está haciendo, es cortando el hilo con los dientes, por lo cual tiene el brazo alzado con el carrete de hilo en la mano, mientras seguramente está sujetando el otro extremo con la otra mano… es muy curioso esto de mirar cuadros en perspectiva, el personaje de más edad, está concentrada en su trabajo, tal y como lo vendría haciendo a lo largo de gran parte de su vida…
Esta pintura también es un poco “mágica”, que sostiene el gran marco con la colcha???, parece que esté como levitando verdad???

 Bueno cambiamos de cuadro, pero no de autor, Girl Quilting, 1885, aquí los entendidos en la materia, dicen que la parte superior de la colcha, es históricamente precisa.
Es decir en la post guerra de secesión americana ese dibujo se conocía al igual que el marco que la sostiene.

Pero porqué la barra y el pasador están en diagonal ¿? Cuando lo más fácil y práctico es que descanse sobre la otra barra en línea Recta?¿ Otro enigma que descifrar.



Tercer cuadro, mismo autor, este no he encontrado ni el nombre ni la fecha, representa a una mujer mayor, acolchando, el cuadro lo dice todo por  mismo, sorprendentemente la barra también está colocada en ángulo.

 Cambiamos de cuadro y de autor, Morgan Weistiling, es un autor contemporáneo (1964), sus obras están llenas de nostalgia por la América rural del siglo 19, pero como muchos artistas se toma sus “ licencias”, por ejemplo el dibujo de la colcha no se corresponde con la época que se pretende representar, es una de las cosas que los historiadores se dan cuenta, yo lo sé porqué lo he leído, no penséis ahora que soy una erudita en la historia de los Quilt, me gustaría, pero no, soy una lectora de cosas raritas…Es una escena preciosa, donde el único hombre que aparece, está ajeno a toda la escena, supongo que los demás si los hubiese, estarían haciendo algún granero o algo practico hasta la hora de comer o jugando a la herradura vete tu a saber. El niño que juega por debajo de la colcha, da un poco de repeluses, la verdad. Otra colcha que parece que esté flotando por qué solo aparece una vara apoyada en una silla un tanto desvencijada a la izquierda de la imagen…

 Edgar Melville Ward,  (1839-1915) Quilting Party, 1892 en esta escena el artista realmente a estado atento al modelo real, el dibujo se corresponde con la época, el caballete está apoyado sobre cuatro patas, la luz que ilumina la estancia es la propia para poder acatar esta labor.



Henry Mosler's (1841-1915) Quilting Bee, 1890, esta obra representa un evento del siglo 18. Hay alguna complejidad en la obra por ejemplo a la izquierda, es la silla la que sujeta el marco o es este el que realmente sujeta la silla??? Por otra parte a la derecha la señora de cierta edad, sentada en un sillón de brazos, donde parece que están sujetas las varas del marco, podrá moverse??? Es una postura bastante incómoda para estar un buen rato cose que te cose… además la luz tampoco parece que acompañe, con todo y con eso, es un cuadro precioso.

 Quilting 1864 Sanitary Fair, ignoro quien es el autor de este boceto, que representa una “feria sanitaria” o lo que es lo mismo, unas damas, se juntan para elaborar un quilt de caridad, o bien para una rifa, o para una persona necesitada… no tengo nada que decir, la escena en conjunto me parece una pasada, lástima de no tener imágenes del cuadro.

 La siguiente obra es de Pauline Jackson, una pintora contemporánea que representa un “Fiesta Quilting” alrededor de 1955, una gran sala, con chimenea, aquí los hombres si tienen su protagonismo, incluso hay uno enhebrando una aguja, otro joven al piano para amenizar la velada, niños revoloteando por todas partes y una colcha preciosa, que no sabemos quien de las presentes será la afortunada en utilizarla, el marco reposa sobre soportes resistentes y las sillas están bien colocadas para que la labor se realice sin problemas.

 The Quilting Bee de Anna Mary Robertson (1940) más conocida cómo Grandma Moses.
Bueno esta pintora para mi gusto aunque Naif, es un tanto infantil, los espacios reales no los representa, la sala demasiado llena, el marco de acolchado y la mesa del comedor parece sostenerse de igual forma, la mezcla de comida con la labor, no me parece la adecuada, pero supongo que ahí radica el encanto de esta pintora.

 Por supuesto cada artista se toma como he dicho antes su licencia artística, tanto pintores, escritores, escultores etc. Tenemos el ejemplo de Faith Ringold, pintora, escritora y activista americana, en este cuadro, ha invitado ni más ni menos a Vincent Van Gogh y claro tantas abejas obreras, con tantos girasoles, al final la colcha parece una alfombra mágica, pero ahí se establece el vínculo, artista, cuadro y observador.

 Bueno y para terminar, un Double Wedding Ring, de la mano ni más ni menos que del refresco Coca Cola, aquí la mejor postura del artista es centrarse en el edredón e ignorar la mecánica, no sabemos cómo está sujeto, pero si sabemos lo precioso que es y que tiene “chispa de la vida”…


Eso es todo por hoy nenas, no olvidéis ir a votar, es algo muy importante el próximo día más y mejor (espero).

domingo, 3 de noviembre de 2019

La máquina de coser…sewing machine en inglés…


 

 

Hola chicas ya estamos en noviembre y parece que no, pero hace un mes, que retome la sana costumbre de publicar ciertas cosas que me llaman la atención y que voy recopilando, no se sabe bien porqué razón, quizás para escribir un libro, o una gran enciclopedia de la costura, o quizás simplemente para transmitirlas en este humilde rincón donde me visitáis.
El tema de hoy es la imprescindible y valiosísima máquina de coser;


La mayoría de nosotras nos hemos criado con este utensilio doméstico en casa, bien porqué nuestras abuelas y madres lo tenían, bien porqué nosotras mismas lo utilizamos, la máquina de coser ha tenido una evolución sorprendente y ahora cada vez son más precisas y sofisticadas, pero…quién no conserva la vieja máquina familiar o se ha comprado una en algún mercadillo?
Yo personalmente tengo varias, una pequeña  de 1880,  dos de juguete de los años 70, y la típica Singer, de cabeza negra y dorada  que es la usualmente conocemos.
Hace poco leí un artículo precisamente sobre Singer, y su “revolución” en el mundo de la costura, pero antes de que esta empresa, se hiciese con el mercado, la máquina de coser tuvo otros protagonistas.


Entre las tareas domésticas más pesadas y en las que más invertía su tiempo una mujer, era precisamente coser… todo se cosía a mano, sábanas, vestidos, cortinas, toallas, y todo tipo de menesteres textiles, que con los años se fueron añadiendo a los hogares… las personas más pudientes tenían a sus propias costureras así cómo lavanderas, y planchadoras, las mujeres hilaban, tejían, bordaban y cosían todo el ajuar textil de su familia y quitándose horas de descanso y sueño, también para quien pudiese pagarles por ello.


En 1830, un francés llamado Barthélemy Thimonnier, diseñó y fabricó una máquina de coser, recibiendo un encargo del propio gobierno francés para producir uniformes para el ejército. Pero pasó que los sastres, vieron que esta invención arruinaría sus negocios, igual  que se quedarían sin trabajo para su sustento, a si que ni cortos ni perezosos, se las ingeniaron para destruir las máquinas en 1831…

El diseño de Thimonnier, en cualquier caso, inició un principio de mecanización de la costura a mano.



 Alrededor de 1832-1834, Walter Hunt, un estadounidense en la ciudad de New York, materializó esta idea de mecanizar la costura a mano, en una máquina con aguja curva con punta de ojo, que se movía en un arco mientras transportaba el hilo a través de la tela, en el otro lado del cual se enclava con un segundo hilo transportado por una lanzadera que funcionaba de ida y vuelta en una pista. El error del señor Walter Hunt, fue no patentar su invento.


En 1846, Elias Howe, un inventor también estadounidense, patentó, una máquina con los mismos principios que la inventada por Walter Hunt.
Elias Howe, nació en 1819, en Spencer, Massachusetts, y a lo largo de su vida fue mecánico e inventor, desde niño estuvo interesado por las máquinas, aprendió el oficio de “maquinista” lo que ahora sería un Técnico de mantenimiento, y trabajó en una fábrica de Algodón. (En la revolución industrial, hilar el algodón y las desmotadoras, fueron piezas clave).

Viendo sus dotes para la mecánica, algunos le sugirieron la idea de que inventase una máquina de coser, pues el que lo hiciese ganaría una gran fortuna. Durante los cinco años siguientes Howe pasó todo su tiempo libre en el desarrollo de una máquina de coser práctica y se le otorgó su patente como he dicho antes en 1846.
Pero los sueños de fama y fortuna no acompañaron a Elias Howe, en Estados Unidos, no tenía gran éxito su invento, y se trasladó a Inglaterra, donde vendió los derechos de su patente para ese país por £ 250 ($ 1,250)
 
Máquina de coser con punto de cadeneta inventada por Elias Howe

Ya en Inglaterra trabajó duramente por £ 5 a la semana en perfeccionar una máquina para coser cuero y materiales similares. Antes de que su situación financiera empeorase aún más, logró enviar a su familia de vuelta a los Estados Unidos. Cuando regresó totalmente indigente, encontró a su esposa moribunda, años de desilusión y desánimo le siguieron, descubrió que, mientras él estuvo en el extranjero, las máquinas de coser se fabricaban y vendían ampliamente por lo largo y ancho de Estados Unidos violando así los derechos de su patente.

 Claramente la máquina de Howe, había sido considerablemente copiada, lo que condujo a un extenso litigio de patentes, finalmente  Isaac Merrit Singer, que era el mayor fabricante, llegó a un acuerdo con los abogados de Howe, pagándole a este desde 1854 hasta la expiración en 1867 una prebenda por la utilización de su patente.

En 1860 se fabricaron más de 110.000 máquinas de coser solo en los Estados Unidos.


Desde entonces existen, han existido, y existirán supongo, cientos de marcas y modelos.
En principio dorada y negra, modelos que se “escondían” en sofisticados muebles para el hogar, bien con una caja, que tapaba la cabeza de la máquina, bien con una cabeza que se bajaba convirtiendo esta en una práctica mesa, o también en un mueble que escondía la máquina completa, no sirviendo este nada más que de adorno.
En los primeros años, la máquina de coser era un lujo que solo se podían permitir unos pocos, las mujeres aprendían en talleres, o en fábricas que se prodigaban por todas partes, pero a pesar de todo, las mujeres siguieron cosiendo, ahora más rápido, y con una herramienta que le ayudaba completamente, pronto la máquina no sólo cosía , también bordaba, sábanas y ajuares se hicieron en un abrir y cerrar de ojos con este instrumento, millones de mujeres en todo el mundo la emplearon para realizar sus vestuarios, lo de sus familiares, y también para vender.


De las muchas marcas antiguas, me llaman la atención especialmente dos, Opel y Peugeot, nombres que asignamos comúnmente a la automoción, pero que empezaron sus andanzas en la mecánica, entre otras cosas con máquinas de coser.


Entre la primera Singer, y supongo la última que acaban de poner en el mercado, por qué esta empresa nunca ha dejado de fabricar máquinas de coser, han pasado unos ciento setenta años más o menos, pero la “magia” de poder coser con una de ellas no ha menguado… muchas de nosotras cosemos por placer, cuando nuestras antepasadas lo hacían por necesidad, pero no podemos olvidarnos ni perder esta habilidad porqué ellas, todas, nos enseñaron, que con paciencia, hilos, unas telas, y un poco de destreza, podemos hacer maravillas…




Un besote para todas, y que paséis un feliz domingo otoñal.

domingo, 27 de octubre de 2019

Mary Stevenson Cassatt




Hola chicas, un domingo más estoy entre vosotras para contaros una de esas historias que a mi al menos me parecen interesantes, de mujeres, que tuvieron que abrirse camino en un mundo casi en exclusiva para hombres, algunas lamentablemente olvidadas, otras al menos han logrado que sus frutos perduren hasta nuestros días, para deleite de todos.
Antes de comenzar, os tengo que dar las gracias por todo el apoyo recibido, por vuestros mensajes de aliento, por vuestro interés hacía mi estado de salud, que no está en su mejor momento ahora mismo… pero cómo me dicen que debo continuar, y hacer aquello que me haga feliz, pues yo sigo con mi patchwork, y también cómo no, aprendiendo y buscando historias interesantes para compartir…
Por ese afán de buscar siempre cosas sobre costura, bordado, patchwork etc. dí con unas imágenes de cuadros maravillosos, cual no sería mi asombro que leí en un artículo que dichos cuadros, habían estado por años dándole la autoría al también gran pintor Edgar Degas, pero no eran obra suya, sino de Mary Stevenson Cassat.

Young_Mother_Sewing_

Mary nació en Pensilvania, el 22 de mayo de 1844, pasó gran parte de su vida adulta en Francia, donde se educó como pintora y grabadora y donde forjó amistad con Edgar Degas, junto con él se incorporó al movimiento impresionista, este movimiento artístico, inicialmente definido para la pintura, se formó a partir del comentario despectivo de un crítico de arte Louis Leroy ante el cuadro “Sol Naciente” de Claude Monet. (Y es que hay gente que al meter la pata, crea movimientos “impresionantes”) a este grupo se unieron Camille Pissarro, Edgar Degas, Pierre Auguste Renoir, Paul Cézanne, Alfred Sisley y Berthe Morisot, vamos de lo mejorcito.

Claude Monet, Impression soleil levant, 1872-1873 (París, Museo Marmottan Monet). Cuadro al que debe su nombre el movimiento.
Bien, volviendo con Mary, ella pintaba principalmente imágenes de la vida social del momento y también de la vida privada, de la que se ve de “puertas hacia adentro”, con especial énfasis en los lazos entre madres e hijos.
Mary a sido descrita como una de las tres grandes damas del impresionismo, junto a Marie Bracquemond y Berthe Morisot, de las cuales, ya hablaré en otro momento que también las tengo en mente.

Mary, cómo ya he dicho antes nació en Allegheny City , Pensilvania, ahora Pittsburgh, en el lecho de una familia de clase media alta. Su padre fue un exitoso agente de bolsa, de ascendencia francesa., Por lo tanto la pequeña Mary, creció en un ambiente acomodado, en el que se consideraban los viajes como parte integral de la educación; pasó cinco años en Europa, y visitó importantes capitales como Londres, París y Berlín, durante esas estancias aprendió alemán y francés y tuvo sus primeras lecciones sobre arte y música.
Aunque su familia era opuesta a que se convirtiese en una artista profesional, Mary comenzó a estudiar pintura en al Pennsylvania Academy of the Fine Arts a los 15 años, parte de la preocupación de sus progenitores surgía de la constante exposición a ideas feministas poco comunes en aquella época y al comportamiento bohemio de algunos de sus compañeros varones.
A pesar de que el 20% de los estudiantes eran mujeres (ahora nos parece poco, pero para la época eran bastantes,) la mayoría aprendía como una habilidad social, cómo tocar el piano, o declamar poemas, pero Mary quería convertirlo en su carrera.
Continuó sus estudios desde 1861 hasta 1865. Durante la Guerra Civil Americana, impaciente con la lentitud en el aprendizaje y con la actitud condescendiente de los hombres de la Academia, decidió estudiar por su cuenta.
Antes de finalizar sus estudios, abandonó la academia, y tras unas “peleitas” con su padre, se trasladó a París en 1866, con su madre y amigos de la familia en calidad de “acompañantes”.

woman-sewing
Allí se encontró con que las mujeres aún no podían asistir a la École des Beaux-Art (Escuela de Bellas Artes), entonces Mary solicitó recibir clases particulares con maestros de la escuela. Completaba su formación artística con copias diarias en el Louvre, donde obtuvo el permiso requerido pues era necesario controlar a los “copistas”, por lo general mujeres con salarios bajos, que día a día llenaban el museo para pintar copias y venderlas (alguno tendrá cuadros que se crea que son originales, por la época y tal).
El museo también servía como lugar de encuentro social, para parisinos y estudiantes extranjeros, que como Mary, no tenían permitido asistir a los cafés donde la vanguardia socializaba.
Lydia Crocheting in the Garden at Marley 1880
Hacia el final de 1866, se unió a una clase de pintura impartida por Charles Joshua Chaplin, artista de género. En 1868, Mary estudió con el artista Thomas Couture, cuyos temas eran, en su mayoría, románticos y urbanos. En los viajes al campo solían dibujar la vida cotidiana al aire libre, sobre todo a campesinos ocupados en sus actividades diarias. En 1868, por primera vez, una de sus pinturas, A Mandoline Player, fue aceptada por el jurado de selección para el Salón de París.
the-mandolin-player
La escena del arte francés se encontraba en un proceso de cambio. Artistas radicales como Manet, trataban de romper con la tradición académica aceptada y los impresionistas estaban en sus años de formación. Mary Cassat por el contrario, continuó trabajando de la manera tradicional, presentando obras al Salón durante más de diez años, pero aumentando su frustración.


 Mary volvió a Altoona, Estados Unidos, a finales del verano de 1870, mientras la Guerra Franco-Prusiana comenzaba. Su padre continuaba resistiéndose a aceptar la vocación que había elegido y pagó por sus necesidades básicas, pero no sus materiales de arte. Mary logró colocar dos de sus pinturas en una galería en Nueva York, encontrando muchos admiradores, pero ningún comprador.
Desesperanzada viajó a Chicago para probar suerte, sin embargo perdió algunas de sus pinturas en el gran incendio de Chicago de 1871, poco después, su trabajo atrajo la atención del arzobispo de Pittsburgh, quien le pidió dos copias de Correggio en Parma, Italia, proporcionándole dinero suficiente para viajar y cubrir gastos.
Pocos meses después de su regreso a Europa, en otoño de 1871, la situación de Cassatt cambió, su pintura Two Women Throwing Flowers During Carnival fue recibida y comprada en el Salón de 1872. En Parma atrajo la atención del público y fue apoyada y alentada por la comunidad artística.

Después de terminar su encargo en Italia, Mary viajó a Madrid y Sevilla, donde pintó algunas obras basadas en diferentes temáticas españolas, entre ellas, Spanish Dancer Wearing a Lace Mantilla que ahora se puede admirar en el Smithsonian.


En 1874, tomó la decisión de establecer definitivamente su residencia en Francia, siguió criticando la política del Salón y el estilo tradicional que en el prevalecía, ella advertía que las obras pintadas por mujeres era tratadas, a menudo, con desprecio, a menos que la artista tuviera un “amigo” o “protector” en el jurado, y ella se negaba a coquetear con los miembros del jurado para ganarse su favor. Su cinismo creció cuando uno de los dos cuadros que presentó en 1875 fue rechazado por el jurado que, sin embargo, lo aceptó al año siguiente después de simplemente oscurecer el fondo.
En 1877 las dos pinturas que presentó al Salón fueron rechazadas y por primera vez en siete años no tenía obras expuestas en él. En este punto bajo de su carrera, Edgar Degas la invitó a mostrar sus obras a los impresionistas.
The-Young-Bride
Estos fueron llamados también “los radicales”, no proponían un manifiesto formal y variaba considerablemente en el tema y la técnica. Preferían la pintura al aire libre y la aplicación de colores puros no mezclados en la paleta a base de pinceladas sueltas, lo que permitiría al ojo combinar los resultados de una manera “ impresionista” o como me parece a mi “extraordinario”, llegaron a decir, que eran tan radicales, que estaban afectados por alguna enfermedad de los ojos hasta entonces desconocida; cuando Cassatt se unió a ellos ya contaban con un miembro femenino, Berthe Morisot, quien se convertiría en amiga y colega de Mary Cassatt.

 
Degas tuvo una influencia considerable en Cassatt. Mary llegó a ser extremadamente competente en el uso de colores al pastel, realizando, con el tiempo, muchas de sus obras más importantes con este medio. Degas también la introdujo en el grabado, del que era un maestro reconocido. Durante un tiempo trabajaron juntos y su dibujo lineal ganó fuerza bajo su tutela. Degas la mostró en una serie de grabados en sus visitas al Louvre.
Ella atesoraba su amistad, pero aprendió a no esperar demasiado de su naturaleza voluble y temperamental después de frustrarse un proyecto en el que estaban colaborado en ese momento: una revista dedicada al grabado, que fue abruptamente abandonada por Degas.
Francoise-In-Green,-Sewing
El estilo de Cassatt evolucionó y se fue alejando del impresionismo en busca de un enfoque más sencillo. Comenzó a exponer sus obras en galerías de Nueva York. Después de 1886, Mary se dejó identificar con cualquier movimiento de arte y experimentó con variedad de técnicas.

En 1893 pintó el mural “Mujer Moderna” en un extremo de la Galería de Honor del Edificio de la Mujer en la Exposición Mundial Colombina de Chicago. El mural se perdió con la demolición del edificio.
Bueno como veréis fue una mujer de mundo , polifacética y con un gran talento, abrirse paso a través de un universo, donde se ningunea cualquier acto que una mujer hiciese fuera de su status, como dama, madre, hermana, era considerado una aberración… estas mujeres con otras muchas lucharon día a día, unas con pinceles y lienzos, otras con papel y pluma, las que más con sus actos de cada día… fueron y son una gran lección para futuras generaciones, y dejándonos además unas joyas artísticas difíciles de superar.
Espero que como siempre os guste el tema, acordaros que mañana tenemos una hora más, y que por la tarde se hará de noche un poquito más pronto… un abrazote y besos para todas, gracias por estar ahí…


domingo, 20 de octubre de 2019

La Aguja; nuestra espada en la lucha.


La Aguja; nuestra espada en la lucha.



Hola chicas, una semana más os doy un poco la brasa con uno de mis escritos, hoy reivindicaciones y sobre todo por que tienen que ver con este maravilloso mundo de hilvanar historias y hacer punto con los hilos de la vida .
La relación del bordado y la costura respecto a la historia con las mujeres pone de manifiesto dos cosas importantes, se emplearon como herramientas para educarnos, indiscutible para las que tenemos cierta edad, recordamos una infancia de tardes sentadas entre mujeres de la familia y vecinas, cosiendo, bordando, tejiendo, remendando… pero cómo mujeres que somos, e inteligentes, con el tiempo las utilizamos como armas para luchar contra la opresión.
La semana pasada os puse unos ejemplos de grandes mujeres que bordaron banderas.
Años después, aquellas que pedían el Voto Femenino, y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, a las que se les conoce con el nombre de “sufragistas” (de pequeña os juro que pensaba que era un insulto), bien, estas heroínas, porqué no se las puede nombrar de otra manera, bordaron sus banderas, pancartas y estandartes con consignas que empleaban en sus protestas callejeras, por lo tanto estas prácticas textiles consideradas artesanales y domésticas que venían a reforzar el ideal de femineidad, fueron subvertidas por aquellas luchadoras y empleadas para atentar contra ese mismo ideal femenino.


No sé si os suena el término anglosajón, “Craftivism”, Viene a ser algo así como “El arte de protestar con aguja e hilo”.
En el año 2003, la escritora Betsy Greer utilizó esta palabra por primera vez para referirse a una forma de activismo que se ejerce mediante lo hecho a mano.
Hoy se recurre a ella para hablar de un movimiento que utiliza la aguja y el hilo para denunciar injusticias y crear conciencia en nuestra sociedad.
Puntada a puntada, el “Craftivism” pretende crear un mundo mejor. Es una forma muy contemporánea de entender la sociedad y alzar la voz con dos herramientas esenciales; aguja e hilo.

Por esta razón, aunque el Vínculo con la palabra y las Sufragistas es inexistente obviamente porqué hay más de cien años de diferencia, pero cómo ellas utilizaron en sus manifestaciones públicas elementos tejidos a mano de color violeta (color que hoy representa una serie de colectivos activistas por la paz, los derechos de la mujer etc...) tienen ese “vínculo especial y ellas fueron sin lugar a dudas las precursoras de este movimiento.

Una imagen icónica es la de Emmeline Pankhurst Goulden, con sus agujas e hilo entre rejas en la cárcel Holloway.



Aunque pasa el tiempo, hay circunstancias que no cambian, así a finales del siglo XX, las lanas, agujas e hilos vuelven a ser protagonistas de diferentes protestas por todo el mundo.
Nos remontamos a Chile, durante los años 1973-1990, un grupo de mujeres que denominaron “Las Arpilleristas”, recogieron el dolor y el enfado ante la situación dramática que vivía Chile, bajo la dictadura militar de Pinochet.
Sus bordados denunciaban la desaparición de cientos de miles de personas, que tuvieron que huir del país, o que fueron asesinadas. Violeta Parra, cantautora, pintora y bordadora, fue una de las mujeres que tejió algunos de estos tapices.


 Avanzamos hasta 1982, cuando se produjo una protesta masiva, conocida como Grennham Common, en la que participaron más de 30.000 mujeres cubriendo la valla de defensa de Reino Unido con múltiples objetos personales, piezas tejidas a mano, lanas y pancartas con mensajes que expresaban su rechazo contra las armas nucleares.


Tres años después en 1985, esta vez en los Estados Unidos de Norte América, se celebró “ The Pentagon Peace Ribbon” ( La cinta de Paz del Pentágono), este evento, consistió en crear una gran pancarta con diferentes materiales textiles, hechos a mano por hombres y mujeres, que recorrió el camino desde el Pentágono hasta Washintong D.C. Con motivo del 40 aniversario de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki por el lanzamiento de Bombas Atómicas.


 Ya en 2001, Bard Hunt creó el proyecto “Antipersonnel”, con numerosos elementos realizados en crochet para denunciar la existencia de las minas antipersona.

Entre 2003 y 2008, Cat Mazza promovió “The Nike Blanket Petition”. Con esta acción pretendía reclamar mejores condiciones laborales para los trabajadores de Nike y creó una pancarta de “Grannies” que colocó en una galería en Estambul, muy próxima a las instalaciones de la empresa. También organizó “Stich for Senate”, otra acción que consistió en tejer pasamontañas y enviarlos al Senado de los EE.UU, supongo yo que para llamarles “atracadores” “Secuestradores” o maleantes en general aunque subjetivamente.

En 2006, Marianne Jorgesen realizó una manta compuesta por 4.000 cuadrados rosas de 15x15 con la que cubrió un tanque para mostrar su rechazo a la guerra de Irak.



Hay tantas y tantas muestras de este concepto a lo largo y ancho de la tierra, y a través de nuestra historia reciente que tendría para escribir varios y contundentes artículos, pero como siempre, no quiero cansaros, así que termino con uno de los movimientos que más impacto me han causado en la actualidad.

“…Sobre un pedazo de tela sostenido por un par de aros, una anciana borda el nombre de Vanessa López Atilano, seguido por el número 2016…”

Este escueto mensaje bordado en un pañuelo con hilos de colores, no significan otra cosa que el nombre y el año en que esta mujer fue asesinada a golpes por su ex pareja. Una Víctima de feminicidio que asola Veracruz.

 Este bordado y muchos otros lamentablemente, forman parte del proyecto “Bordamos la Memoria” iniciado por Luz del Carmen Carrillo, una joven costurera y Aymé Hernández, estudiante de la licenciatura de Derecho en la ciudad de Xalapa; dos jóvenes que decidieron recordar a todas las mujeres en el estado de Veracruz, a través de la costura.



Quién les iba a decir a nuestras abuelas y nuestras madres, que en el siglo 21, las técnicas tradicionales, como el ganchillo ( crochet), el punto a dos agujas ( knitting), el macramé, y la experimentación con diferentes hilaturas revivirían una edad de oro.
Pese a que casi todas ellas, son casi tan antiguas como la propia humanidad, ahora salen del ámbito privado, para recuperar un espacio único a los ojos de todos.
Un espacio lleno de color donde diferentes grupos con los mismos intereses empiezan a elaborar piezas que a menudo están intrínsecamente relacionadas con el arte, como forma de expresión. Pero que no tienen un único autor, sino que son piezas colectivas realizadas a dos, cuatro, ocho, diez y más manos.
Todos tienen en común el mismo objetivo. Visibilizar lo invisible a los ojos y utilizar los tejidos, lanas, hilos y demás accesorios costuriles, como un medio de expresión.


Hasta la Semana que viene…

domingo, 13 de octubre de 2019

Bordando la Bandera…



Hola chicas!!! Ante todo muchas gracias por las muestras de apoyo y afecto ante mi retomada iniciativa de seguir escribiendo historias y sobre todo, historias que se enlazan de una manera o de otra con nuestra pasión por el bordado, patchwork, crochet y toda clase de artes que podemos crear con nuestra manos.

Ayer, doce de octubre, fecha en la que los Españoles celebramos nuestro día de la patria, cientos de banderas se enarbolaron por toda España y algunas partes del extranjero también, no olvidemos que hay Españoles por casi todas las porciones del mundo, bueno que me disperso, el caso es que hace tiempo me puse a pensar, al ver unos dibujos de esos que nos gustan tanto a las Quilters, de unas mujeres, bordando lo que parecían ser banderas, sabemos que la mujer en este aspecto aunque ha tenido un papel relevante, también a tenido un silencio y un ocultamiento absoluto sobre el tema, y parece ser, que el mundo es mundo solo por la acción del trabajo masculino… en fin, que ellos sigan creyendo en ello, nosotras a lo nuestro.


 Me voy a remontar al año 1752 en Filadelfia, Pensilvania, donde nació una mujer llamada Elizabeth Phoebe Criscom, conocida popularmente como Betsy Ross, a quien se le atribuye el diseño y bordado ni más ni menos que de la Bandera de los  Estados Unidos. Trece bandas horizontales de igual tamaño, siete rojas, y seis blancas, alternadas, y un rectángulo azul en el sector del cantón superior izquierdo con trece estrellas blancas de cinco puntas (ahora tiene 50) formando un circulo, las barras representan las Trece Colonias originales que se independizaron del Reino Unido y las estrellas, los estados que se formaron, como he dicho, ahora la componen cincuenta estados… curiosamente presenta una gran similitud con la bandera de la Compañía Británica de las Indias Orientales, la cual posiblemente fue su inspiración.
Betsy fue la octava hija de los 17 que tuvieron sus padres, estos fueron miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos (cuáqueros). Ella educada en colegios de esta sociedad, aprendió a leer, escribir, y coser. Esto último le llevó a dedicarse al oficio de la tapicería.
En cualquier caso la leyenda sobre su persona, dice que en junio de 1776, Betsy recibió la visita de George Washington, George Ross y Robert Morris, miembros del Congreso Continental. Le dijeron que eran el “Comité de los tres” (obviamente se autonombraron ellos debido a las peculiares circunstancias del momento), total que le mostraron un diseño que había dibujado el propio Washington a lápiz.
El diseño tenía estrellas de seis puntas, a lo cual Betsy sugirió cambiarlas por estrellas de cinco puntas, ya que así podría coserlas de un solo corte… (Una Quilter sabe cómo aprovechar las telas). Betsy recortó y bordó la bandera en su salón, la misma que ondeó cuando el 8 de junio de 1776 se leyó la Declaración de Independencia.
Cómo no existe prueba de ese encuentro y la información se basa en testimonios que han pasado de padres a hijos, algunos “eruditos” creen que no es cierta, aunque en EEUU, Betsy sea una verdadera leyenda.


 Ahora, me vengo para España, a Granada concretamente, al año 1804, en esa maravillosa ciudad andaluza, nació la niña Mariana Rafaela Gila Judas Tadea Francisca de Paula Benita Bernarda Cecilia de Pineda Muñoz (si, el nombrecito se las trae).
Mariana Pineda cómo se la conoce en la historia (quien se interese en ella) supuestamente fue una liberal española del siglo XIX, ejecutada en la Década Ominosa ( 1823-1833) periodo de la historia de España en el que se restauró el absolutismo con Fernando VII y se persiguió ferozmente a todos los liberales.
Mariana era hija natural de Mariano de Pineda y Ramírez, capitán de navío de Granada y Caballero de la Orden de Calatrava, nunca llegó a casarse por motivos que se desconocen con María de los Dolores Muñoz y Bueno.
Mairana tuvo una infancia un poco tortuosa de la ceca a la meca, debido a las circunstancias de pareja de sus progenitores, ahora heredas, ahora denuncio a tu madre, después te tutela tu hermano, más adelante te tutela un tío que se queda con parte de la herencia, en fin, que se casó a la edad de quince años, con Manuel de Peralta y Valle, un hombre mayor que ella y que había abandonado el ejército, y vivía un poco del cuento, fue una boda por lo “ sigiloso” debido a la condición de hija natural de Mariana. De este matrimonio que le duró tres años tuvo dos hijos, así que imaginaros a una chica de 18 años con dos hijos y viuda, cuentan que fue entonces cuando se adhirió a la causa, acogiendo liberales perseguidos en su domicilio.
Tras unos años de tortuosas y frustradas historias amorosas, viéndose envuelta en las historias de insurrección de Gibraltar, y otras acciones que siempre la tenían en el punto de mira de la policía Granadina, el 18 de marzo de 1831, irrumpieron los agentes en su domicilio, el número 6 de la casa 77de la calle del Águila en Granada, y al encontrarse, cito textualmente “ dentro de la casa que habitaba doña Mariana Pineda, cabeza o principal de ella, una bandera, señal indubitada del alzamiento que se forjaba, fue aprehendida teniéndosela legalmente… por autora del horroroso delito
Llegadas a este punto amigas, podéis alucinar  pepinillos, cómo hice yo cuando leí su vida, por qué si ha habido en España un caso de acoso hacia una mujer, hasta llevarla al cadalso ha sido este, “horroroso delito” bordar una bandera, que según dicen los historiadores, ni tan siquiera tenía nada que ver con el alzamiento, ni con la rebelión ni nada.

Resumiendo, primero fue confinada en su domicilio, después detenida, trató supuestamente de fugarse, y vuelvo a citar textualmente “tratando de seducir o cohechar al dependiente que la custodiaba, y que le dio alcance en su fuga, diciendo a este que la dejara, ofreciéndole que se fuese con ella y le haría feliz”. A causa de este intento de fuga, fue recluida en la cárcel de mujeres de mala vida del convento de las “Arrecogidas Santa María Egipcíaca”.
La prueba del delito;
el signo más decisivo y terminante de un alzamiento contra la soberanía del Rey N.S, y su gobierno monárquico y paternal, consistía en tres letreros escritos con encarnado en papel al parecer de marquilla, que dicen: el uno, Igualdad, Libertad, el otro y el tercero, Ley, y 13 letras cortadas de papel marquilla y son, L,I,A,D,Y,G,V,A,D,J,E,J,,todas mayúsculas, y un tafetán morado del ancho de dos paños y largo algo más de dos varas y tercia con un triángulo verde en medio, y en un lado de él, bordadas de carmesí, las letras B, E y embastada de cartón, una T; en otro lado de él, también bordadas de carnesí, las letras mayúsculas, A, L y a medio bordar, una D; y en las orillas del largo de dicho tafetán, como en medio de él dos pedazos de valdo embastado, todo lo cual tenía forma de una bandera que sirviese de señal o alarma para un Gobierno revolucionario”
Con esta “contundente” prueba, una supuesta bandera a medio bordar y en las que estaban esbozadas las palabras de un posible lema, fue condenada a muerte… en fin no me quiero extender más ni poner lo que pienso sobre el tema actual de las banderas a las que hay personas que llaman “trapos” pues Mariana Pineda, murió por bordar un “trapo”.
Olvidada totalmente por la “Memoria Histórica”, tanto la plaza en la que fue ejecutada como la cruz que fue erigida en su memoria, suelen ser objeto de actos vandálicos con pintadas, que muestran símbolos y consignas antisistema, muy bonito y muy “typical Spanish”.

 Al otro lado del mundo, concretamente en Argentina, una mujer, hija de inmigrantes vascos, llamada María Catalina Echevarría, confeccionó la bandera argentina que se enarboló, por primera vez el 27 de febrero de 1812, supervisada por Manuel Belgrano, compró telas, unió los retazos celeste y blanco, y agregó hilos dorados a la terminación, una tarea artesanal que la llevó menos de una semana, aunque necesitó la ayuda de dos vecinas… sin embargo durante 200 años los homenajes jamás alcanzaron a esta joven que forma parte de la historia Argentina aunque sea por un simple giro del destino.



Siguiendo en America Latina, María Concepción Bona, creció en el seno de una familia adscrita totalmente a la causa que seguía las ideas patrióticas de Juan Pablo Duarte. Joven valiente, se integró incondicionalmente con su familia en las ideas Trinitarias, cuyo objetivo era realizar acciones tendentes a independizar la parte Este de la Española de la ocupación haitiana y formar un Estado independiente.
Bona, junto a su prima María de Jesús Pina, Isabel Sosa y María Trinidad Sánchez, confeccionó con telas finas la bandera tricolor, que fue enarbolada en la Puerta del Conde el 27 de febrero de 1844, por los independentistas… Naciendo así la República Dominicana.

 Y cómo no quiero cansaros, y que dejéis de leer, todas estas cosas que yo encuentro interesantísimas termino mi ronda de “mujeres bordando banderas” con Las Patricias Mendocinas de los Andes, que asumieron la responsabilidad de confeccionar la Bandera de los Andes.
Esta bandera fue impulsada la noche de Navidad de 1816. En una cena el Libertador San Martín, les propuso a las mujeres presentes confeccionar una bandera antes del 5 de enero, la noche de Reyes.
A la mañana siguiente las señoras presentes en la reunión recorrieron la ciudad en busca de la tela adecuada para tal encargo.
Pudieron encontrar el paño que buscaban,  aunque no era seda, sino sarga común, pero de un celeste intenso como les había pedido el General. Entonces se dieron a la tarea de coser y bordar.
Las patricias que cumplieron el encargo fueron Dolores Prat de Hiusi, Manuela Corvalán, Narcisa Santander, Mercedes Álvarez, Laureana Ferrari y Remedios Escalada de San Martín. A la bandera fueron a parar las lentejuelas de oro de varios abanicos, una roseta de diamante, para adornar el óvalo y el sol, también perlas de un collar, las mujeres trabajaron sin descanso para poder terminar, lo lograron, el 5 de enero de 1817 se ungió como patrona del ejército a la Virgen del Carmen y la bandera fue bendecida en la Iglesia matriz de Mendoza.


Bueno y aquí termino con mi historia de hoy sobre bordados y banderas, que al bueno de Sheldon Cooper y su peculiar “diversión con banderas” se le debió de olvidar mencionarlas exceptuando sin duda a la patriótica Betsy Ross.
Un placer como siempre, recopilar, coser y contar amigas… hasta la semana que viene.